ENEDIANA, DEL LIBRO DE POESIA, "NO ES MENTIRA ESTE PARAISO", CECUT, CONACULTA, 2010.

PRESENTACION DE NO ES MENTIRA ESTE PARAISO

PRESENTACION DE NO ES MENTIRA ESTE PARAISO
VICTOR SOTO FERREL, ELIZABETH CAZESSUS NELIDA RUIZ

domingo, 17 de febrero de 2013

LOS OTROS Elizabeth Cazessús.



A ellos mi voz les perturba, los atrapa en la incomprensión y no quieres descifrar lo que yo misma a tientas ya oscuras voy descifrando a ratos. Yo no puedo decir “para poder ser he de ser de otro” pues no sé quién soy, aun no, la semilla aguarda al fruto, aun la flor se resiste abrir su corola, y el árbol tarda en encender la fronda, y no hay tiempo para explicar.

Yo conozco del tiempo lo que voy descubriendo y ellos no saben el tiempo lo que yo, como cae con una repentina ráfaga de luz, y se queda en mi corazón tendido, largo con su melancolía a cuestas. Y acaso una palabras o frase despierta con todas sus letras en medio del caos, adentro con su escalada de voces, que brotan y arremeten contra los tímpanos, mas allá de los ecos y las tempestades que anuncian cada invierno en que caen las hojas de los libros, o en medio de la anarquía indescifrable, de mis cuadernos entre nota y nota, a deshoras.

No saben por qué tengo esta manía impracticable para ellos y que me obstino a seguir como si fuera una enfermedad, o un daimon posesivo que me devora los sesos, y me atrapa con esa adversidad, y me tiene incomprendida para ellos.

Lo que para mí es normal ellos lo ven anormal, y los dejos que sean, que digan y piensen, sin pensar, que se explayen ante mi como dándome las lecciones de rutina y de la vida. Últimamente está muy de moda el concepto de tolerancia. Mi libertad la ejerzo en la medida que los tolero a ellos, pero aun así yo sé que la tolerancia es solo un discurso alienado, y desquiciante, que no les puedo decir por qué. Pues ¿cuál tolerancia, para la vida del planeta, cual tolerancia para los que tiene hambres y sufren las imprecaciones del poder, de la guerra de la avaricia?

De cualquier manera, yo puedo imitar sus gestos, y me disfrazo con sus costumbres, me pongo los “antifaces de la fiesta”, hablo su lenguaje, y ejecuto sus convenciones para robustecerlos, para dejarlos vivir a pesar mío.

Aun así, practico el silencio como una vocación, pues mis palabras los agreden, y yo no quiero agredir, simplemente hay un tono en mi voz, una protuberancia, una especie de deformación que llega desde lo hondo y los trastoca. No sé qué pueda ser. Yo lo estoy descubriendo apenas y a penas…

Pero cuando juego su juego nada hay que les moleste, nada extraño ni misterioso que les despierte conjeturas contradictorias…

Puedo, entonces, sentarme a la mesa, alrededor, y saber lo que van a decir, me puedo anticipar a sus lenguajes, masticar su discurso, imitar sus alabanzas, pero me callo prefiero callar. Pues así ellos se sienten seguros en la vida, que sigue como si nada. Con sus cortes de rutina, sus formularios de revista, sus recetas y sueños infantiloides, su voluntad sin la fuerza del espíritu.

Ellos no entienden por qué y yo me pregunto por todas estas cosas, y como puedo tomar mi diario para escribir: “ José se levantó de la mesa y prefirió estar en el sillón y apartarse de los demás”. No pueden ni quieren saber. Por eso sigo callad y veo a través de la ventana con tristeza como se desvela el día, como he llegado aquí, a este silencio que se ha hecho mi cómplice y que me habla y entiendo más que los otros.

1988.

lunes, 19 de noviembre de 2012

DESIERTO EN FUGA, Elizabeth Cazessús.



Salir al camino sin saber a donde ir
porque el saber no está en el mapa
si no más adentro de la aventura,





descubrir lo semejante,
la naturaleza salvaje, lo sagrado
desatender la ciudad que vas dejando atrás,
sorprenderte como un niño




ver los campos sembrados, palizadas,
osamentas de ballenas, anuncios extemporáneos,

largos terrenos con chamizos, palo verde y serpientes
las montañas como monumentos a la soledad
extensiones que las nubes bañan de más allá
arenas ensimismadas bajo la luz de sol


dunas en contraste con el mar y ese sentimiento al fondo
que no comprendes entre el ulular del viento
hasta que la mirada abarca y sabes que son tuyos.














Un solitario cactus a contraluz es todo lo que tienes
después de que has pasado por las ruinas de otro cementerio de piedras
y edificios escarpados por el fracaso.




Tú, sigues ahí, con tu brazada extendida en el valle de los cirios
en ese montaje improvisado de caminos espinosos.
Todo lo que no verán más tus ojos, porque en este instante
ya no estamos, ni somos los que dijimos ser.
Seremos otros  a contra canto de este aroma 
del desierto en fuga.

domingo, 4 de noviembre de 2012

EL MAGO DE LOS ESPEJOS, Elizabeth Cazessús.


En el desierto no podemos escapar del tiempo

Somos gránulos de arena

Piedras en eterno simulacro

resplandor de las ilusiones

Pedacería de huesos en tierra de piratas.







Lo que llamamos civilización

lo ves en ese montón de desperdicios,

en la basura existencial

en las vísceras abiertas que dejó el animal carroñero.







No digas que eres escapista

ni mago de los espejos

porque es la muerte que te llama

con su máscara de mercurio

la gárgola que se mimetiza en la piedra

el lobo que lanza aullidos de óxido.







Aquí todos somos un minúsculo punto

de esta arquitectura en expansión

y su diletante sentido con que volamos

atrás de las estrellas que son polvo.










LOS ROSTROS DEL DESIERTO.



Del desierto de la infancia

veo los rostros de mis padres

cada vez más difusos

son actos sus gestos y miradas

Instantáneas de la memoria

Una revelación fragmentada de 

sucesos





ecos se dispersan en las ondas de la 



poza de San Ignacio; encuentro las manos


de mi madre haciendo el fuego


la gallardía de mi padre mirando el mar


el asombro en sus ojos al llegar al oasis


un emblema como un fantasma insurrecto.


La naturaleza es un llamado a la conciencia


las datileras, el cielo extendido, los sauces,


el rumor del viento, la luz del sol.


En la iglesia veo subir por la escalera a mi madre con 

devoción, 

casi puedo sentir su aliento cansado.

Y si te digo que ando en busca de 

sus pasos perdidos

créeme, porque en este lugar 

dejamos los gritos, el sudor, las 

cenizas.

Los olores del pueblo se evaporan

como la espuma del mar y en la 

distancia.

La tierra no los contiene por que es 

otra.



Cosas tan simples y sencillas cobran un poder relevante

y al pronunciar sus nombres adentro de mí,

es entender que nunca nos bañamos en el mismo río.

Yo busco el sabor de la sal entre los dientes

pero el polvo los difumina como espectros,

el implacable tiempo les ha robado la voz 

con su sentencia inapelable..















EL DESIERTO NOS ROBA EL SUEÑO.



El desierto nos roba el sueño

en ese viaje largo donde los 

cuerpos 

parecen desprovistos de 

sustancia.

La primitiva arqueología de 

un edén

que no alcanzamos a conocer por inhóspita.

La carretera es una pronunciación de la soledad

donde la mirada se pierde  

en la perpetua sinfonía del silencio.


El mar vuelve a ser nuestro

con toda su enigmática gravedad.

Tú y yo desparecemos en la línea del tiempo,

absortos, por la inmensidad que avasalla

y nos deja callados, anhelando la mezcla

de la tierra y la sal.

Son otros los que imaginan la piel del deseo.


jueves, 13 de septiembre de 2012

ENCANTADOR DE SUEÑOS, Elizabeth Cazessús


ENCANTADOR DE SUEÑOS.
Elizabeth Cazessús
         para los artistas plásticos que nos hicieron  celebrar el cuerpo,                      
          esa noche. Body Art Festival, Prad, Tijuana
*                                   
Encantador de sueños, hombre de las cavernas,
venzo el miedo para que pintes mi sexo  
y dioses alegres junto a mi, 
para que me vistas del río amarillo
que te dieron los girasoles entre las yemas;
del sol de mi pecho bebe primero la luz mortecina del suspiro
y toca un son en esa caja de carne.
Por cada célula, haz una aurora azul
para exorcizar la oscuridad que gravita debajo de la piel.
Así coronada, jinete embravecida,  arriba de tus ojos,
alegre musa cándida,   
abro mis piernas como el día para que entres al estallido
de ese sol en rojo con tu pincel enloquecido
lúbrico guardián que en sueños me despoja.
   
*
Pincel lengua, lengüeta, astrolabio,
armoniza el tiempo en el crisol,
los dos somos uno, alquimia del color,
nomenclatura astral.
Ante esos rostros imaginados de grises,  
líneas duras del ser urbano,
desaparezco bañada de sol y luna
tú conmigo parloteando los ardides,
yo contigo desapareciendo en silencios.
Píntame el vellón de las axilas,
herbolaria en el cuello y las ingles
Labriega con el blanco la sombra del lienzo carnal,
reconoce las veredas  del  sentimiento
en lomeríos, bosques, hundimientos
y besa la columna con la pátina del  intento,
 fluye y llora cándido instrumento, siémbrame,
esperma en los pies, pisoteados por la modernidad y el delirio,
 enloquecidas brújulas por la falta de pinceles y ganas.

*
Amaré al hombre que pintes, sólo porque tú lo amas;
abrazando mis hombros lo amaré, lo amaré por ti
por la entrega de sentirte por toda la piel,
en él por toda tu casa.
Lo amaré ahí sentados en la banca, columpinados,
arrodillados,
Sujetos  animales amantes, aterrados por la luz,
asombrados por la sombra
por estos pasillos de complaciente belleza,
imaginados en el umbral del siglo en medio del teatro urbano,
para que tú y yo seamos los amantes que nunca nadie pudo olvidar.

*
Yo soy tu piel en cada línea que desciende por la espalda
y ese hombre es el sexo de mi pasión consumada en las honduras del deseo,
dibujado en olas de sudor y sal.
En el templete preparado para la hoguera,
dámelo todo, entrégamelo con su hambre de mi, y  ser en mi,
todo lo que su sueño no alcance,
en este cuerpo negro enraizado en el verde;
con mis muslos como pilares
eleva la selva que llevo conmigo
con toda la animalidad en mis entrañas,
y en mis pezones henchidos de bruja maldita,
reencarna  alas magas, sólo para amarlo;
dámelo con su dolido corazón ensangrentado,  
por el infortunio que nos hace semejantes;
y cuando él añore mis piernas y mis nalgas,
agarre mi cintura penetrando mis dos planetas oscuros;
mimetizados, gravitando entre sus ansias y mi deseo.
Píntame entre llamas de lujuria,
píntanos en medio del caos urbano, productos del arte más efímero,
donde los dos somos tuyos, en esta orgia del color que llama a la sangre,
porque la sangre lo es todo en mi vulva: pasión y locura,
el grito y el silencio, dormidos;
tu fuerza, es la tormenta de signos escondidos
en la negrura del  pubis, origen del éxtasis.


*
Mira al hombre cómo despliega toda la historia de signos y designios,  
cómo descifra la fuerte escalada de un orgasmo,
cómo limpia las heridas,
cómo ilumina la voz de lenguas muertas, después de vencer el miedo,
de verse al fin poseído de letras,
letras que su boca contenida de niño nunca balbuceó,
letras que manan por la intensa sospecha de otras miradas,
obscenas miradas, que observan los sexos en la cópula animal,
color sobre piel, manubrio sincopado por la angustia.
Tus manos me poseen embriagadas en cada movimiento,
ese universo  que sólo tú y yo podemos sentir;
cuando los demás lo olfateaban,  lo intuyen
acercando su rostro,
entre telones y telas invisibles, dividida la realidad y el deseo.


*
Dale a los amantes toda la poesía que contienen tus manos
Satúralos de versos que suturen sus heridas,
alivia, deslizando el carbón en cada músculo, húndete
baja, desciende por el tórax, desabróchame el esternón
penétrame una vez más, , inclínate en la curva,
Enjuaga y atiza la epidermis con el vino que corre por tus venas,
rasga el muslo, los brazos, las caderas, ábreme,
imprime el valle de la espalda que lleva al sexo,
mientras imagino el punto ciego,
la suave patria, donde entren tus dedos
 Cuerpo en trance, enarbolando el verde
toda la selva que hay en la mujer,
la fiera en las entrañas, el arbusto y la espina
conjugados sobre la piel y tus manos de pintor
la sensual línea de otro posible hundimiento…
*
Yo seré toda tuya, mírame silenciosa, mírame contenida,
sólo a ti te entrego  mi tono muscular, cadenciosa musculatura,
haz posible el sin fin de esa línea imaginaria,
pertenencia de los otros; y en el riesgo de las curvas,
que sucumban, se agoten con nosotros,
seducidos e indómitos, los demás,
viviendo conjugados esa odisea, perfección de los cuerpos,
enarbolados por tus quimeras, vuelvan a soñar el gozo de tenerse.
*
Las fuerzas subterráneas afirman la gloria del verano
naturaleza ancestral de los sexos, lenguas indígenas
el cuerpo como ciencia, la ley de gravedad,
viajes sin fronteras,
el síncope del deseo en cada símbolo,
la gloria atómica y la magia de la raíz
que nos funde en ese espacio ritual,
aliento con aliento, vida y abundancia,  
el siempre más del vaivén de tus pinceles.

“Celebrando el cuerpo”
BODY ART FESTIVAL, 22 DE JUNIO DEL 2012
 EN TIJUANA, PRAD.…..



RAZONES DE LA DAMA INFIEL , PARTE 1

RAZONES DE LA DAMA INFIEL, PARTE 2